La investigadora Rosa Monge, elegida entre las 10 Top Talents de España a menores de 35 años por la revista MIT Technology Review

La investigadora Rosa Monge
Universidad de Zaragoza | martes, 11 de julio de 2017

La revista MIT Technology Review ha elegido a Rosa Monge, investigadora del grupo del CIBER-BBN que lidera Miguel Ángel Martínez Barca en la Universidad de Zaragoza, como una de las 10 Top Talents de España, menores de 35 años. Un premio a la innovación en nuevas tecnologías, la aplicación creativa de las ya existentes, el ingenio y los avances para afrontar los desafíos del mundo actual.

En su caso, es un reconocimiento a la creación de la empresa Beonchip, startup fundada por Luis Fernández, Ignacio Ochoa y Rosa Monge, y el concepto que en ella desarrollan, la creación de dispositivos microfluídicos para cultivo celular en ambiente biomimético. Con estos dispositivos se recrea el ambiente que tienen las células cuando se encuentran en un ser vivo, pero en su propio laboratorio. Los principales beneficios que aportan a la sociedad es el desarrollo de nuevos fármacos de compuestos con ahorro de tiempo y costes y la reducción de experimentación animal.
 
Este premio de la revista MIT Technology Review “supone un reconocimiento y, sobre todo, un apoyo a un proyecto ilusionante en el que trabajamos día a día”. Es fruto de un trabajo en equipo dentro del grupo de investigación AMB del Instituto de Investigación en Ingeniería de Aragón-I3A, donde durante la tesis doctoral han estado desarrollando los prototipos y lo que han sido las bases de Beonchip.
 
Un proyecto empresarial en el que ha puesto mucha ilusión y un gran esfuerzo, “así que cuando ves que de manera externa hay gente que reconoce que la idea es innovadora, rompedora y que tiene impacto en la sociedad, se siente que el esfuerzo invertido merece la pena y da el espaldarazo para seguir trabajando día a día”, cuenta la investigadora.
 
Rosa Monge estudió Ingeniería Industrial en la Universidad de Zaragoza. En el curso 2008-2009 entró a forma parte del grupo de investigación de Mecánica Aplicada y Bioingeniería (AMB) en el I3A con una beca para hacer el proyecto fin de carrera. Después haría el Máster en Mecánica Aplicada, la puerta para hacer el doctorado. Hasta entonces había estado trabajando en simulación numérica, pero en el año 2011 dio un cambio de rumbo y se incorporó al grupo de trabajo de Ignacio Ochoa y Luis Fernández y comenzó la tesis doctoral en el desarrollo y aplicación de microtecnologías para el diseño y fabricación de dispositivos microfluídicos para cultivo celular en ambiente biomimético.
 
Tras cinco años de trabajo conjunto, “nos dimos cuenta de que las herramientas que nosotros estábamos desarrollando para nuestra investigación en el grupo no sólo resultaba útil e interesante para nosotros, sino que había más investigadores que reclamaban tecnología más avanzada para poder realizar experimentos más realistas”, explica Rosa. Fueron conscientes de que había un nicho de mercado que podían cubrir con esa tecnología y en septiembre de 2015 entraron en el Programa SpinUp de la Universidad de Zaragoza, que supuso “el espaldarazo definitivo para convertir la idea de montar una spinoff en realidad”, recuerda.
 
Actualmente, con Beonchip, su foco principal está en la comercialización de los dispositivos. “Es cierto que la comunidad científica siente la necesidad de nuevas herramientas, pero muchas veces no las conoce por lo que nuestra labor ahora mismo está centrada en localizar a esos investigadores que quieren dar un paso al frente, adoptar la microfluídica como una herramienta más de su laboratorio y estar ahí para no sólo ofrecerle la solución, sino acompañarle en el camino”.
 
Pero además, según comenta Rosa Monge, forman parte de un consorcio con socios holandeses, dentro del programa Eurostars, un proyecto europeo que busca el desarrollo de una plataforma microfluídica para el testeo masivo de fármacos y compuestos para osteoporosis. Además, están involucrados en un proyecto que lidera Ebers Medical Technology junto con Universidad de Zaragoza, ITA, AITIIP  y Beonchip en el proyecto Prenomon,  enmarcado en el Programa Estatal de I+D+i Orientada a los Retos de la Sociedad. Y siguen trabajando en nuevos productos orientados al “Organ-On-A-Chip”, además de ofrecer servicio de diseño personalizado para investigadores y empresas biotecnológicas que necesiten incorporar plataformas microfluídicas en el día a día de su trabajo o investigación.
 
Sobre el momento actual y el futuro de la investigación, Rosa Monge subraya que no faltan capacidades pero “sí falta apoyo institucional para retener el talento en España, no sólo investigando, sino yendo más allá y dando apoyo en trasladar los resultados científicos a necesidades tangibles de la sociedad.  Somos buenos, pero además tenemos que creérnoslo”.
 
No obstante, apuesta por vencer el ambiente de pesimismo y “trabajar por tener un futuro aquí. Yo he hecho una apuesta por quedarme en España, en Zaragoza, que en cierta manera es una forma de seguir enriqueciendo al país”, y se muestra agradecida de haber “disfrutado de una educación en una universidad pública, la de Zaragoza, y de una beca del ministerio para poder desarrollar mi tesis doctoral, así que me gusta pensar que estoy devolviendo a la sociedad parte de lo que ella ha invertido en mí durante estos años”.
 
Rosa Monge